Tu ritual
El ritual de Ahuyentar espíritus
Para sacar de la casa lo que no fue invitado.
Cuándo encenderla Un sábado, de noche, con una ventana abierta.
El decreto
Se lee en voz alta, antes de encender.
Esta casa es mía y de los míos.Lo que no fue invitado, se va.Lo que no me pertenece, se va.Acá solo se queda lo que cuida.
Texto provisorio. El decreto definitivo lo escribe Victoria.
Antes de encender
- Apaga el teléfono y busca un rato en que nadie te vaya a interrumpir.
- Lávate las manos con agua fría. Es la forma más simple de llegar limpia.
- Siéntate frente a la vela sin encenderla todavía y respira tres veces, lento.
Al encender
- Lee el decreto en voz alta. En voz alta, aunque estés sola: lo que se dice pesa distinto que lo que se piensa.
- Recién ahí enciende la vela.
- Quédate mirándola un rato sin pedir nada más. Ya pediste.
Cuando se termina
- El cuarzo es tuyo: lávalo con agua y sal, y llévalo contigo.
- La cera que sobra no va a la basura de la casa. Entiérrala, o déjala en agua corriente.
- El vidrio se lava y se guarda. Sirve para la próxima.
Lo que no se hace
- No la dejes encendida sin nadie cerca. Nunca.
- No la apagues soplando. Se tapa o se ahoga la mecha; soplar corta lo que empezaste.
- No la muevas de lugar mientras esté encendida.
- No le pidas dos cosas distintas a la misma vela.
Nunca dejes una vela encendida sin vigilancia.
¿Y si necesitás algo más que la vela?
Victoria es terapeuta holística. Si al encenderla aparece algo que no esperabas —y suele aparecer— cuéntaselo. Esa conversación es gratis y es la parte que ninguna vela hace sola.
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